La mala hija

1.5M ratings
277k ratings

See, that’s what the app is perfect for.

Sounds perfect Wahhhh, I don’t wanna

Una obrera textil

Y un día me escapé de casa… No llevaba un céntimo en el bolsillo. Corría por una calle peatonal: “ya te has ido”, pensé. “No tienes nada, pero no puedes volver.” A las dos semanas tenía trabajo en una fábrica textil. Me saqué el bachillerato en un instituto nocturno. Cuando llegó la hora de hacer la selectividad, el jefe de estudios vino a decirme que echara la beca para ir a la universidad.

— Amando, yo eso no me lo puedo permitir: soy una simple obrera textil.

Él me miró con mala cara, y me dijo:

— ¿Tú? ¡Qué cojones vas a ser una obrera textil!

Se fue refunfuñando. Y hasta que no eché la beca no paró.

El profesor de filosofía, Ricard Carbonell, se hizo cargo de los 60 euros que costaban las tasas del examen de selectividad. Yo no los tenía…

I rise

I rise

I rise

I rise

querido diario para pensar escritora diario relatos cosas que escribo pensamientos
malditosinsomnios
luz-incarnata

Gacela de la terrible presencia / Federico Garcia Lorca


Yo quiero que el agua se quede sin cauce.

Yo quiero que el viento se quede sin valles.


Quiero que la noche se quede sin ojos

y mi corazón sin la flor del oro.


Que los bueyes hablen con las grandes hojas

y que la lombriz se muera de sombra.


Que brillen los dientes de la calavera

y los amarillos inunden la seda.


Puedo ver el duelo de la noche herida

luchando enroscada con el mediodía.


Resisto un ocaso de verde veneno

y los arcos rotos donde sufre el tiempo.


Pero no me enseñes tu limpio desnudo

como un negro cactus abierto en los juncos.


Déjame en un ansia de oscuros planetas,

¡pero no me enseñes tu cintura fresca!


image

No seas idiota (parte III)

Me pasé toda la educación media durmiendo en el pupitre. O rayando los libros. Cuando el profesor me preguntaba, yo respondía correctamente, provocando su furia. Y la risa de mis compañeros. Me juré una y mil veces que yo misma iba a ser profesora. Porque tenía mis ideas sobre la educación. Mi amigo Paco, siempre me decía: “Nunca podían contigo”. Y luego se reía a carcajadas. Quiero decir, la mayor parte de mi vida he vivido en resistencia. Por una cosa. O por otra. Solo algunos instantes en los que parecía acariciar la felicidad… Ay, caray. Paco: no podían conmigo hasta que pudieron. Al final, nadie es infinito. Definitivamente, me voy a tener que mudar para el curso que viene… Quería sacarme el carnet de conducir… Tomarme las cosas con calma. Pero ya, me importa un carajo… Sé que me sobra coraje y determinación para cumplir mis objetivos. De aquí a la Dra. Torres hay 25 quiebres, 40 meteduras de pata, 40.000 decepciones, tres países y tres continentes. Me he dejado la piel y la juventud. Me caigo y me levanto. Subo las escaleras agarrándome a la barandilla porque no puedo con mi alma. Y aun así no he dejado de trabajar ni un solo día. Quiero tener voz. Me merezco tener voz. Me caigo y me levanto. Ciertamente, estoy hecha a base de terquedad y resiliencia. Si no valoran eso, lo siento. Señoras: estamos perdiendo el tiempo. Yo ya no estoy para que me desprecien y me ninguneen como ya ha pasado otras veces.

Nota mental: sé rotundamente que me sobra coraje y determinación para cumplir mis objetivos…

image
querido diario pensamientos cosas que escribo mi escrito relatos mujeres diario para pensar escritora

No seas idiota (parte II)

Como esto siga así, voy a acabar escribiendo un tratado sobre la idiotez. Apuesto a que ya está escrito, porque, al final, no hay nada nuevo bajo el sol… A estas alturas del partido ya estoy casi segura de que no me van a renovar… La mancuerna jefa+ mis dos compañeras del liceo francés (inglés y francés) es fatal de la muerte. Y, a mí, me ha fallado la política, una vez más. Yo qué sé. Esas cosas no me salen muy espontáneas. Y es verdad… soy “rarita”… Y he hablado demasiado, ¿sabéis por qué? Porque sentía que debía justificarme. Al final, justificar mi “rareza”. De alguna manera, demostrar que esta rareza tenía una causa y no venía de mí. Necesidad de aceptación. Y por ahí no va. Dice Eva Alegría, la autora del libro “A mí no me parece” que la gente como nosotros es como si fuéramos de color negro. Que, al final, todo se reduce a que somos distintas. Y es verdad. Si reaccionamos, porque reaccionamos y somos demasiado sensibles. Que nos imaginamos las cosas porque somos demasiado sensibles. Y, luego, no es para tanto. Y yo no sé como se las congenian, que todo acaba siendo culpa tuya. Yo creo que, independientemente a como me tome yo las cosas, de lo que se trata, es de no ser idiota… El problema viene cuando la idiotez está normalizada. Sí, se acepta por consenso, se vuelve invisible y se reproduce…

querido diario escritora mi escrito cosas que escribo pensamientos para pensar diario

No seas idiota…

Estos días descubro muchas cosas de mi amigo. Por ejemplo, que su vida transcurría en dos esferas diferenciadas. Una gringa, conservadora, gris y aburrida… Y otra, completamente heterogénea y loca. Compuesta de gente de todos los lugares del mundo y de todas las edades. No estoy diciendo que llevara una doble vida: sin embargo, para todxs: un alma libre… A muy pocXs habló de mí, y no es que se avergonzara, era tímido y reservado para las cosas serias. Puede que, por eso, siempre estuviera de broma. Descubro que lo conozco muy bien. Puede que mejor que mucha de esa gente que presume de ser tan cercana. Descubro un puñado de amantes ocasionales “Dana”, “Anna”, “Annita” y a una gringa muy afligida que no sé como se llama. Desde luego, Anna no. Ni ninguna de sus variantes. No le culpo, yo me pasaba todo por el arco de triunfo… No obstante, era yo. Y siempre lo fui. Él mantenía una mierda de teoría compensatoria. Decía que me habían concedido el don de la escritura a cambio de las cosas malas que me habían pasado en la vida. Así, podía ponerlo todo en orden, convirtiendo en literatura cuánto experimentase. Digo esto, porque creo que me ha pasado algo parecido. No es que sea verdad, pero tranquiliza. Descubro que siempre tuve lo que quería al alcance de mi mano. Ahí mismo. Y no lo tomaba… Paradójicamente, el corazón empieza a bombearme en el pecho… Me encuentro. Por ese lado, su muerte absurda sirve para algo, pero… ¡Vaya baño de realidad! Definitivamente, con algo más sencillo hubiera bastado… Moraleja: no seas idiota.

Hablando de idiotas, mis compañeras vuelven a la carga. Eso también, siempre lo supe. Reconozco a la buena gente y a los idiotas a la primera de cambio. En concreto, noté la maldad enseguida. O, más que la maldad, vanidad de la mala. No obstante, lo cierto es que esas dos flores de veinte años me tienen aislada con toda la mala fe. Y luego, se chivan a la jefa. Antes, me llegaban estas informaciones como una pedrada en la cara y no las podía gestionar. Pequeños detalles que me ponían delante a personas tan siniestras de una manera tan evidente que me daba diarrea. Ganas de quemar contenedores. Yo qué sé, de romperlo todo. Y es que no podía entender que no lo viera nadie más. Pero, esta vez, blanco y en botella… respondo al email que han enviado (el segundo, donde ya suavizan el tono de möchte gerne jefa (no se puede ser más idiota)) como si yo tampoco me diera cuenta de nada… Eso sí, me despido en tagalog, porque, al final, hay muchos más idiomas que el inglés y el francés, ¿o no? Puede parecer una tontería, pero, para mí, eso es ya todo un triunfazo…

Llega la primavera. Aquí hay playa. Y, para dejar de ser idiota, me dan ganas de irme a hacer surf…

Cosas que tengo que hacer:

  1. Terminar los exámenes. 5. Ya voy apestando.
  2. Sacarme el carnet de conducir. Hay que hacer números. ¿Me quedaré, al final, aquí el año que viene? Sería lo ideal. Cuando termine la tesis, ya veremos… ¿Asia? Desde luego, me pasan varios lugares por la cabeza… Ya veremos. Ya veremos…
  3. Postularme para dar clases de inglés. ¡Buscar!
  4. Importante: organizarme los objetivos de aquí a cinco días.

¿Y si me voy a Oxford? ¿Berkeley? ¿Guayaquil?… ¿Por qué no? Al final, la realidad siempre supera a la ficción…

querido diario idiota cosas que escribo cosas que pienso

AISLAMIENTO Y SOLEDAD ¿RETOMAR AMISTADES?

Athenea era vegetariana, de padre mexicano, los vínculos de vecindad entre ambas eran más que evidentes. Por si eso fuera poco, se llamaba Athenea, como la diosa griega. Pronto nos hicimos mejores amigas, convirtiéndonos en el terror de la noche tinerfeña. Las mejores juergas de mi juventud me las he pegado con ella. Entonces, yo simplemente vivía el momento, segura de mí, mis capacidades y mi futuro como filósofa. ¡Qué bonita es la inocencia! Resulta que Athenea era bailarina, pero, a esa edad, su cuerpo empezó a cambiar, y demasiado ancha para subirse a un escenario. Al menos, de forma profesional. Athenea se deprimió y el grupo de amistades la trataban como si fuera gilipollas. Entonces, yo empecé a animarla. La enseñé a leer textos y a buscar bibliografía, ofreciéndole el camino que yo ya había recorrido. Mis notas no eran brillantes, pero si le di las herramientas para que las suyas lo fueran. Y la fui conociendo mejor. Pronto descubrí que el padre de Athenea pertenecía a una secta de brujos blancos y que ella había estado adoctrinada desde la cuna. Básicamente, su pensamiento se basa en ideas fascistas y darwinistas escondidas bajo un pretendido ecologismo, yoga y pseudoterapias de toda clase. Por eso, su abuela materna, una madrileña forrada de pasta, le tenía guardada la herencia de su madre, muerta en un accidente de coche, en usufructo. No quería que su padre, aquel hombre que había captado a su hija, se hiciera con un céntimo de su dinero.No había de otra: Athenea tenia que esperar a recibir una cantidad considerable de dinero hasta la muerte de su abuela. Mientras tanto, se las veía y se las deseaba para llegar a fin de mes. Yo, viendo el percal, la seguí enseñando. Me daba rabia que la trataran así. Y lo necesitaba. Este hecho me adjudicó rápidamente el odio de su padre. ¡Vaya personaje! De este modo, Athenea llegó a la universidad. Empezó en Granada, viviendo en mi piso, acogida por mi grupo de amigas. Cuando regresé de Berlín, y quise volver, descubrí que Athenea había progresado mucho. Y lo que es peor, ya nadie me quería como antes. De alguna manera, ella se había hecho con el liderazgo y ya no había espacio para mí. Así que, regresé a mi pueblo con el rabo entre las piernas. Ahí sentí que algo se desgarraba dentro de mí. Con el paso del tiempo, me han dado repetidamente en el mismo sitio, haciendo este agujero tan grande que ha acabado por devorarme. Aislamiento y soledad. De madrugada, en la estación de autobús tomé unas notas y de ahí salió el poema “El destino de las orugas” que he publicado en mi libro “Trauma”, mucho después. Ciertamente, esa era la primera vez, desde la infancia, que me sentía realmente sola.

Había pensado en escribirle. Capaz que, por una de esas, coincidimos. La he buscado en internet: hoy, Athenea ostenta el título de doctora con especialidad en Sociología Urbana y dirige un grupo de investigación puntero sobre este tema en la Universidad de Ámsterdam. Manda cojones. Para que después digan que no soy buena profesora… Así que, concluida esta breve pesquisa y acordándome como acabó nuestra amistad, deshecho la idea. Aunque exitosa y millonaria, Athenea sigue estando adoctrinada. Y yo, para ella y su familia, sigo siendo el mamu… Además, ¿qué le voy a contar yo del éxito académico, del idiota de su padre y de sus ideas ecofascistas? Si lo pienso bien, todo está relacionado. Same, same but different… Las vueltas que da la vida… ¿Lo veis como siempre ganan “los malos”?

querido diario escritora pensamientos para pensar cosas que escribo mujeres relatos mi escrito diario

ESCÁNDALO

¿Cómo me va? Resulta que me han pasado un montón de movidas. Resulta que me equivoqué poniendo las notas, básicamente, porque casi me da el infarto definitivo. Lo bueno es que en medio de todo ese galimatías descubrí la pieza que le faltaba a mi vida. Eso sí, casi estiro la pata. De hecho, todavía me mareo si pienso en eso. Lo malo que a mi jefa solo le faltó salir en la televisión nacional diciendo lo torpe que soy. Consecuencia: mis colegas me han perdido el respeto. Es como si tuviera sarna. Tengo que lidiar todos los días con un montón de comentarios que remiten a mi cagada de diciembre. Por supuesto, si planteo una queja, o me pongo a llorar de pena, me dicen que estoy equivocada. O que soy muy sensible. Tenía un amigo, Dani. En lugar de defenderme, o de avisarme de que la jefa no estaba contenta, se subió al carro de ponerme a parir. También me he tenido que comer sus comentarios de mierda. El último, por suerte, ya se va suavizando, remitía a los escándalos que yo hago. En cambio, él trata de llevarla tranquila… Hubiera querido decirle que el escándalo es otra cosa. Sin embargo, no lo hice. Por eso escribo estas letras. Porque sigo pensando que escándalo es lo que él ha hecho con nuestra amistad y mi dignidad. Y, de rebote, con la suya. El escándalo es no avisar, poner zancadillas, mentir. Que me digáis de todo menos bonita y esparzáis rumores por toda la universidad. Después de todo el mogollón, ¿con qué cara se supone que debo ir a trabajar? El escándalo es decir que me brindaste tu ayuda cuando, por el contrario, nunca lo hiciste. Decirme que me van a echar y quedarte tan tranquilo con el culo pegado a tu asiento. ¿Ni un poco de compasión? Dejarme intencionadamente mal, mientras yo, podía haberme quedado, perfectamente, en el sitio. ¿Qué hubiera pasado de haber sido así? Eso es lo único que no me gusta de mi trabajo: somos gente tan lista que construimos la verdad al antojo. Lo que pase no importa. Dani: ¡éramos amigos! O, al menos, eso era lo que yo pensaba… ¿Por qué nunca me preguntaste? ¿Por qué nunca te interesaste por mi salud? Dani: ojalá sufras de insomnio el resto de tu vida. Y la siguiente. Puedes quedarte con tu buena reputación. ¿Sabes? Si hubiera sido al revés, yo si hubiera roto una lanza por ti. Sin dudarlo. Básicamente, esa es la diferencia entre tú y yo. Por eso, aunque estamos en el mismo lugar, se nota que nuestras motivaciones son muy distintas. Yo hago lo que hago porque tengo cosas dentro. Es una forma de hacerme justicia. Y, de paso, tratar de que dejen de pasar cosas malas. Tú, no sé ya ni por qué. Dani, créeme que mantenerse fiel a los principios no hubiera perjudicado tu carrera. Claro, pero los escándalos que yo hago. Porque, tampoco, nunca se cuestionan según qué tipos de liderazgos… Eso es lo realmente triste: al poner por delante el pretendido buen gusto, rechazaste también el compañerismo, convirtiéndonos en un grupo de células muertas…

querido diario escritora para pensar pensamientos cosas que escribo escribir relatos mujeres mi escrito Youtube

Una isla en mitad de la nada…


Siempre estaré separada de los demás… A simple vista no hay nada que me diferencie del resto. Es por dentro. Ese paisaje pantanoso, oscuro, la luna llena brillando en el cielo… Pisar la hierba mojada y hundirse en el cieno… Los veo hacer. Veo cómo hacen reuniones y yo no estoy invitada… Disimulan, se van, no dicen nada… Se reúnen. Me quedo sola, otra vez.

Siempre me han dicho que eso no debería de importarme. Que yo soy mejor. Bonito premio de consolación cuando el precio es quedarse sola. Sola. Sola. Sola. Sola, otra vez. Me asomo al abismo que me define, ese que nos separa: una isla en mitad de la nada…

querido diario diario personale mujeres escritoras cosas que escribo